Más de un siglo de historia

Más de un siglo después, la Fundación Vizcaína Aguirre y la Fundación Benéfica Aguirre siguen activas, adaptándose a las necesidades de cada época sin perder de vista los valores fundacionales que les dieron origen.

Legatarios

A mediados del siglo XIX, los hermanos Pedro y Domingo de Aguirre Basagoiti partieron del caserío familiar en Berango rumbo a México. Lo que comenzó como una aventura empresarial en tierras lejanas se convertiría, con el tiempo, en un legado duradero que sigue vivo más de dos siglos después.

Dotados de un fuerte espíritu emprendedor, los hermanos Aguirre no solo alcanzaron el éxito en el ámbito económico, sino que también demostraron un profundo compromiso con su tierra natal. A través de sus disposiciones testamentarias, decidieron destinar una parte sustancial de su patrimonio a mejorar la vida de los vizcaínos. Para garantizar que su voluntad se cumpliera fielmente, confiaron a su sobrino, Don Pedro de Icaza y Aguirre, la responsabilidad de administrar este legado, que daría origen a las tres fundaciones Aguirre.

El origen de las tres fundaciones

Siguiendo el mandato de sus tíos, Don Pedro de Icaza impulsó la creación de tres fundaciones con vocación de servicio y proyección de futuro, cada una con un propósito específico:

Fundación Vizcaína Aguirre (1916)

Creada para fomentar el desarrollo de las ciencias, las letras, las artes y la industria en Vizcaya, impulsa iniciativas destinadas a promover la formación y el progreso económico y cultural de la sociedad vizcaína. Su primera gran realización fue la creación de la Universidad Comercial de Deusto, pionera en España en ofrecer estudios universitarios en Economía y Dirección de Empresas bajo la dirección académica de la Compañía de Jesús.

Fundación Agrícola Aguirre (1921)

Creada para favorecer el desarrollo y la mejora de la agricultura vizcaína, promovió la formación, la difusión de conocimientos y la incorporación de nuevas técnicas agrícolas y ganaderas. Su finalidad era contribuir al progreso y la prosperidad del medio rural en Vizcaya, ayudando a modernizar las explotaciones y mejorar su productividad mediante la aplicación de los avances demostrados en otros lugares.

Fundación Benéfica Aguirre (1924)

Nacida con el objetivo de atender espiritual y materialmente a los vizcaínos más vulnerables, impulsó la construcción del Hogar y Clínica de San Juan de Dios en Santurce. La figura del Vizcaíno Doliente, presente en su simbología fundacional, representa este compromiso con la atención y el cuidado de quienes más lo necesitan.

Más de un siglo después, la Fundación Vizcaína Aguirre y la Fundación Benéfica Aguirre continúan su labor al servicio de la sociedad, adaptándose a los nuevos tiempos sin renunciar a los principios que inspiraron su creación.

La labor iniciada por la Fundación Agrícola Aguirre está hoy integrada en la actividad de la Fundación Vizcaína Aguirre. Fieles al espíritu de sus fundadores, ambas instituciones han sabido evolucionar para dar respuesta a las necesidades de cada momento, manteniendo vivo un legado de compromiso con el bienestar, la formación y el progreso de Vizcaya que perdura hasta nuestros días.

La Comercial, un proyecto hecho realidad

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En octubre de 1916 se inaugura el proyecto más emblemático de la Fundación Vizcaína Aguirre: la Universidad Comercial de Deusto.

A lo largo de los años, la Universidad Comercial de Deusto —hoy conocida como Deusto Business School (DBS)— ha mantenido un firme compromiso con la excelencia académica. Su evolución ha ido de la mano de las transformaciones sociales y económicas, ampliando su oferta formativa y adaptándose a las demandas de un entorno global.

Hitos que han marcado la historia de la Fundación Vizcaína Aguirre

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